Desde sus inicios en el país en el año 2011 el mercado fiduciario dominicano ha experimentado un crecimiento sostenido, consolidándose como un componente relevante en la economía real. Este artículo aborda el rol de la supervisión basada en riesgos como modelo rector, y las iniciativas impulsadas por la Superintendencia de Bancos para fortalecer la transparencia, la estabilidad y la confianza en el mercado fiduciario y su impacto en el desarrollo económico.
El mercado fiduciario de la República Dominicana ha experimentado una evolución estructural significativa en casi 15 años. Desde la promulgación de la Ley núm. 189-11 sobre el Desarrollo del Mercado Hipotecario y el Fideicomiso, este segmento ha transitado hacia una etapa de mayor madurez, consolidándose como un mecanismo clave para la canalización de recursos hacia distintos sectores de la economía.
En el año 2024, la Superintendencia de Bancos se abocó al proceso de supervisión del mercado fiduciario, conforme al ámbito de aplicación previsto en el Reglamento 95-12 de la Ley 189-11 para el desarrollo del mercado hipotecario y el fideicomiso en la República Dominicana. Este proceso requirió la ejecución de un trabajo ordenado que incluyera el conocimiento del negocio fiduciario, la identificación de sus actividades significativas y la evaluación de las funciones de control para la gestión de los riesgos de este mercado.
A la fecha, son objeto de esta supervisión las personas jurídicas de objeto exclusivo que pertenezcan o presten servicios fiduciarios (sociedades fiduciarias) a una entidad de intermediación financiera (EIF) o a su controladora, así como las EIF autorizadas para ofrecer servicios fiduciarios.
En este sentido, la SB ha adoptado el enfoque de supervisión basada en riesgos (SBR) como paradigma rector. A diferencia de los enfoques tradicionales, de naturaleza uniforme y reactiva, la SBR propone un enfoque prospectivo, integral y diferenciado, que permite identificar la probabilidad de ocurrencia de eventos futuros y su potencial impacto, y requerir medidas correctivas oportunas, cuando sea necesario. Este modelo no solo optimiza la asignación de recursos de supervisión, sino que también promueve una visión más estratégica, enfocada en los riesgos materiales y en la capacidad de las sociedades fiduciarias para gestionarlos de manera efectiva, sin perder de vista la estabilidad del sector y la protección de los intereses de los participantes.
El desarrollo de este enfoque ha requerido un trabajo estructurado que ha incluido el entendimiento del negocio fiduciario, el cual servirá de guía a los supervisores encargados de ejecutar el plan de supervisión anual de las entidades a su cargo.
Pilares de la supervisión basada en riesgos
La efectividad de la SBR descansa en tres pilares fundamentales que que permiten una supervisión técnica y alineada con estándares internacionales:
1. Identificación y análisis de riesgos
La SB realiza una evaluación integral de los riesgos inherentes a las actividades significativas de las sociedades fiduciarias. Este análisis abarca desde la gestión de patrimonios hasta la administración de fideicomisos inmobiliarios, de oferta pública y públicos, incorporando variables como la calidad de los controles internos, la cultura de riesgos y la condición financiera de la entidad.
2. Evaluación, respuesta y remediación
Los resultados del proceso supervisor son comunicados formalmente a la alta gerencia y órganos de gobierno, estableciendo expectativas claras para la remediación de hallazgos y fomentando la mejora continua. El proceso supervisor culmina con la asignación de una Calificación de Riesgo Compuesto (CRC), que sintetiza el perfil global de la sociedad fiduciaria y orienta la intensidad del seguimiento.
3. Uso de datos y analítica
El modelo se apoya en el uso de información y herramientas analíticas para la detección temprana de vulnerabilidades. Este enfoque se verá fortalecido con la implementación de un aplicativo tecnológico propio, lo que marca el tránsito definitivo hacia la suptech (tecnología para la supervisión), que permitirá una supervisión más ágil y oportuna ante cambios en el entorno de mercado.
Valor estratégico y protección al inversionista
La supervisión basada en riesgos se sustenta en el principio de proporcionalidad, lo que implica que la intensidad del escrutinio supervisor se ajusta al tamaño, complejidad y perfil de riesgo de cada entidad y de los negocios fiduciarios que administra.
En este contexto, cuanto más diversificada y compleja sea la cartera de fideicomisos administrados, mayor es la expectativa institucional de contar con sistemas robustos de gobierno corporativo, cumplimiento, auditoría interna y gestión de riesgos. Este enfoque no solo fortalece la resiliencia de las sociedades fiduciarias, sino que también contribuye a la protección de los inversionistas y beneficiarios, asegurando que operen bajo estándares alineados con buenas prácticas internacionales.
De esta manera, la supervisión se posiciona como un elemento habilitador del desarrollo del mercado, al promover confianza, transparencia y estabilidad.
Fortalecimiento de la supervisión en fideicomisos públicos
En línea con la creciente relevancia de los fideicomisos públicos, la Superintendencia de Bancos ha impulsado iniciativas orientadas a fortalecer la transparencia y la rendición de cuentas en este segmento.
A partir de la entrada en vigor de la Ley sobre Fideicomiso Público, núm. 28-23 estos han adquirido un rol estratégico. Al cierre de diciembre de 2025, los activos administrados bajo esta tipología superan los RD$ 264,523 millones, representando el 51% del total del mercado fiduciario supervisado. Este peso relativo refleja su importancia en la ejecución de proyectos de interés nacional y en la gestión de recursos públicos.
Como parte de estos esfuerzos, en marzo de 2026 se procedió a la publicación de los estados financieros de los fideicomisos públicos activos a través del portal web institucional de la SB. Esta acción constituye un paso relevante para mejorar el acceso a la información y aumentar la transparencia de las estructuras que gestionan recursos destinados al interés colectivo, reforzando así la confianza pública y la rendición de cuentas en el sector fiduciario.
De manera complementaria, se ha intensificado el enfoque supervisor sobre estos vehículos, incorporando criterios más especializados y específicos que consideran en profundidad su naturaleza, el modelo de gobernanza adoptado y el impacto tanto económico como social que generan. Este enfoque reconoce la necesidad de que los fideicomisos públicos sean objeto de un análisis particular, adaptado a su importancia sistémica y a los riesgos asociados, garantizando una supervisión más rigurosa y alineada con las mejores prácticas internacionales.
Asimismo, se está avanzando en la elaboración del Reglamento de aplicación de la Ley núm. 28-23, el cual permitirá dotar al mercado de un marco operativo más claro, robusto y alineado con mejores prácticas internacionales. La implementación de este Reglamento fortalecerá la seguridad jurídica, facilitará la delimitación de responsabilidades y consolidará un sistema de supervisión más transparente, predecible y eficaz, lo que redundará en una mayor confianza y estabilidad para todos los actores del sector fiduciario.
Implicaciones estratégicas para el mercado fiduciario y perspectiva institucional del modelo supervisor
La evolución del mercado fiduciario dominicano plantea retos y oportunidades que requieren un enfoque supervisor moderno, flexible y orientado a riesgos. En este contexto, la Supervisión Basada en Riesgos se consolida como una herramienta clave para acompañar el crecimiento del sector, garantizando su estabilidad y sostenibilidad.
En definitiva, la Superintendencia de Bancos reafirma que una supervisión técnica, prospectiva y proporcional no solo impulsa el desarrollo, sino que constituye la piedra angular para la sostenibilidad y el fortalecimiento del mercado fiduciario. Bajo estos principios, el sector se consolida con reglas claras, como un espacio más confiable, transparente y resiliente, capaz de enfrentar los retos de un entorno en constante transformación. Así, el modelo fiduciario dominicano evoluciona generando confianza y aportando valor para todos los actores involucrados.